NORMANDÍA, HISTORIA VIVA Y COMPRAS POR PARÍS (VERANO 2013)

Día 7: RENNES-GIVERNY-ROUEN

  1. RENNES (HOTEL)-RENNES (CENTRO)

Después de desayunar, vamos a Rennes centro para despedirnos de la ciudad, pero es tan pronto que casi no hay nadie (y las tiendas están cerradas, claro) Tomamos un cafecito en uno de los pocos bares abiertos y nos marchamos a Giverny a ver la casa de Monet, que es mi pintor favorito. Estoy emocionada, en serio… Podré ver el famoso lugar donde Monet pintó todos los cuadros de los nenúfares, que me fascinan DSC00048.

2. RENNES (CENTRO)-GIVERNY

Lo más destacado de Giverny, en mi opinión, es el museo de la casa de Monet (aunque como me encanta, no soy imparcial) La casa y los jardines de Monet son espectaculares, bellísimos, sobre todo la parte del estanque de nenúfares. En mi agenda, apunto: “ME EN-CAN-TA” (Y cuando empiezo a separar las palabras en sílabas, es que algo me gusta de verdad) En consecuencia, me paseo por todos los rincones del jardín y casa de Monet y me saco cien mil fotos, sobre todo en los puentes del estanque de nenúfares. A la salida del museo, hay una tienda que vende todo tipo de objetos sobre Monet y su obra, desde bolis, reglas e imanes hasta semillas de las flores del jardín de Monet, réplicas de sus cuadros, etc. No puedo resistirme y compro varios recuerdos para mi familia y amigos. ¡Y para mí, claro!

Por cierto, no se os ocurra comer por allí (hay varios restaurantes y puestos) porque es muy caro: nos cobran ocho euros y medio por un bocata (que compartimos entre tres) y una Coca-Cola. Hasta el baño es caro: 0,50 euros, aunque he de confesar que mi madre y yo nos colamos (ay, la picaresca española) y nos sale el baño gratis. La entrada a la casa y jardines de Monet cuesta en general 9,50 euros y la reducida (para estudiantes) 5 euros. Pese al elevado precio, está petado de gente. En fin, Monet lo vale… Ahora, nos vamos al hotel de Rouen mientras yo aún sigo extasiada por Monet, sus cuadros y su casa. Cuando vuelvo en mí, me comienzo a preguntar cómo será el hotel de Rouen. En realidad, el hotel (que afortunadamente también tiene piscina) no está en Rouen, sino a unos pocos minutitos en coche (en Saint Étienne du Rouvray)

3. GIVERNY -SAINT ÉTIENNE DU ROUVRAY (HOTEL DE ROUEN)

El hotel está escondido y super mal indicado y para llegar o preguntas (lo que yo hice, ¡me paso todo el día hablando francés!) o puedes estarte todo el día dando vueltas por allí sin verlo. Aun preguntando, tardas una eternidad en llegar… El hotel en general está bien y en un sitio muy tranquilo, pero para no variar la recepcionista es una borde de cuidado. Además, no saben ni gota de español. Nos dan una habitación muy vieja y con unas vistas horribles. Me pregunto si le habremos caído mal, pero me desquito dándome un corto bañito en la piscina (genial, eso sí) antes de ir a visitar Rouen centro.

4. SAINT ÉTIENNE DU ROUVRAY (HOTEL DE ROUEN)- ROUEN (CENTRO)

Rouen me parece la primera ciudad-ciudad de nuestro viaje, con todo lo que ello conlleva: mendicidad, gente poco recomendable, pero también marcha y ambiente intercultural. Y un McDonald’s (en el que cenamos) en mitad del casco histórico y a pocos metros de la enorme cruz que representa el lugar donde murió Juana de Arco. No sé por qué, pero Rouen se me antoja una ciudad muy buena para hacer Erasmus. Nota mental jajajajaja. Lo que más me llama la atención de Rouen es la gigante catedral y demás (enormes) iglesias en las que se aprecia claramente la destrucción de la Segunda Guerra Mundial. Así también, en el antiguo Parlamento de Normandía es impresionante ver los agujeros de bala que dejó en el edificio la guerra.

Nos informan en la oficina de turismo (en la que, por cierto, hablan español) de un espectáculo a las 22.30 h en la fachada de la catedral con luces, al que finalmente no vamos porque estamos exhaustos. En la oficina, te dan un mapa con un recorrido para hacer cada uno a pie (como en el de Rennes) que señala los monumentos y edificios más importantes de Rouen y está bastante bien. También nos ofrecen en la oficina una audioguía en español para tener durante todo un día, que nosotros no aceptamos porque preferimos andar más libremente y porque las explicaciones que vienen en el mapa sobre Rouen son bastante completas. Sin embargo, no ofrecen (que sería interesante) visitas guiadas a pie en español por la ciudad… Lástima. Para terminar, vamos a ver el puerto, que es una odisea llegar aún con GPS. No obstante, merece la pena desplazarse hasta allí por lo enorme que es. La conclusión aquí está más que clara: todo en Rouen es ENORME.

5. ROUEN (CENTRO)-SAINT ÉTIENNE DU ROUVRAY (HOTEL DE ROUEN)

Volvemos a Saint Étienne pronto porque, una vez más, estamos  cansados y mañana, como no, ¡hay que madrugar! La habitación del hotel es antigua y un poco desastrada… ¡Mala suerte!

Día 8: COLLEVILLE SUR MER-ARROMANCHES-LONGUES SUR MER-CAEN-DEAUVILLE-LE HAVRE

  1. SAINT ÉTIENNE DU ROUVRAY (HOTEL DE ROUEN)-COLLEVILLE SUR MER

Hoy tenemos desayuno buffet en el hotel y ¡cómo se nota la diferencia! Qué rico está todo y qué variedad (por fin) Ahora vamos a visitar todo tipo de restos del desembarco de Normandía. Y es que como a mi padre le gusta la Historia, está deseando tirarse todo el día viendo recuerdos de guerra. Allá vamos… Lo primero, el cementerio americano que está en Colleville sur Mer y que sale en la famosa película “Salvar al Soldado Ryan” cruces2. La verdad es que impresiona mucho ver en perfecta línea las casi 9400 cruces (y estrellas de David) que representan a los soldados americanos caídos en la Segunda Guerra Mundial. Justo a la entrada del cementerio, hay una exposición sobre el Día D con objetos, fotos, etc. y que cuenta la historia de muchos soldados. La entrada a todo (exposición, cementerio, memorial) es gratis. Lo único es que hay que pasar un arco de seguridad y si hay mucha gente (como suele ser habitual) se forma cola, por lo que conviene madrugar. Lo cierto es que visitar un cementerio de este tipo es realmente sobrecogedor, una experiencia interesante. Cada cruz lleva el nombre del soldado que murió junto con su lugar y fecha de nacimiento, salvo que no se consiguiera identificar al soldado (los menos casos) en los que se reconoce el honor del soldado desconocido “excepto para Dios” cruces. Pone los pelos de punta… Desde el cementerio, que está super cuidado (las cruces, el césped), se puede ver la famosa Omaha Beach. Lamentablemente, tenemos que irnos porque si no, no podríamos ver nada más (sólo tenemos dos días en Normandía) Mientras, mi padre está emocionado.

2. COLLEVILLE SUR MER-ARROMANCHES

Llegamos a Arromanches, que por cierto tiene una playa preciosa y es un pueblito muy animado de veraneo, para ver en la playa los restos militares que aún se conservan. Pero hay marea alta y casi no se ve nada, así que decidimos retroceder unos poquitos kilómetros y ver las baterías alemanas de Longues sur Mer. Podríamos haber ido antes, pero bueno…

3. ARROMANCHES-LONGUES SUR MER

Longues sur Mer es conocido básicamente por contar con las mencionadas baterías alemanas de la Segunda Guerra Mundial baterias (que fascinan a mi padre) Por eso, mi padre se hace ocho mil fotos junto a las baterías y así se saca la espina por lo de Arromanches. Las vemos corriendo y nos vamos a Caen, que se nos va el día. La verdad es que son chulas con los cañones todavía y tal… Es gratis. Por cierto, en Normandía hay bichos por todas partes, ¡puaj!

4. LONGUES SUR MER-CAEN

En Caen, vemos el chateau y la Iglesia de Saint Pierre porque son de entrada libre. Después, optamos por tomar el tren chu chu porque hace mucho calor y tenemos poco tiempo. Está bien porque te enseña lo más reseñable en 50 minutos más o menos. Los comentarios se escuchan en francés e inglés, pero hay a disposición de los clientes unas carpetas con los comentarios traducidos al español, italiano, etc. para leer a medida que se van viendo la Abadía de los Hombres, la Abadía de las mujeres, el puerto, etc. Según nos bajamos del tren, nos vamos, ¡que hay prisa! Y qué calor hace, Dios mío…

5. CAEN-DEAUVILLE

¡Madre mía! Hoy lo vamos a dar todo… En Deauville se ve poderío nada más llegar y se nota eso que dicen de que la clase media y alta parisina se va allí de vacaciones. Damos una vuelta en coche por todo el pueblo y paramos un cuarto de hora para ver el puerto y la playa (grandísima)  Es bonito, la verdad, aunque rebosa gente y coches… ¡Circular por Deauville es horrible! El dinero se nota una vez más en los casinos, las casas y los barcos del puerto.

6. DEAUVILLE-LE HAVRE

Al llegar a Le Havre, comemos unos bocatas que habíamos comprado en el DIA por el mediodía (¡qué hambre!) y damos una vuelta a nuestra bola porque no tenemos mapa y la oficina de turismo ya ha cerrado. No obstante, como hay buenas indicaciones en poco tiempo vemos el ayuntamiento, la Catedral Notre-Dame, el espacio Oscar Niemeyer (que está en obras), etc. Estamos muy cansados así que ya nos retiramos a casa, que nos queda una hora de viaje… Mi madre quería ver los acantilados de Étretat, pero se nos ha hecho de noche. ¡Otra vez será! Ya en el hotel, nos duchamos, vemos un poco la tele (hasta las extranjeras, porque TVE está muy aburrida) y ¡a dormir! Pero esta vez porque mañana es día de compras y hay que estar fresquita para cazar chollos… Jajajaja

Día 9: ROUEN-PARIS

  1. SAINT ÉTIENNE DU ROUVRAY (HOTEL DE ROUEN)-ROUEN (CENTRO)

Hacemos check-out del hotel y damos la última vuelta por Rouen antes de ir a París. Vemos un poco el centro de nuevo y volvemos a entrar en la Catedral para despedirnos. Después, al coche y ¡para París!

2. ROUEN (CENTRO)-PARÍS (HOTEL)

Llegamos al hotel sin problemas porque apenas hay tráfico en París… ¡Cómo se nota que es agosto y fin de semana! Así, el hotel es fácil de encontrar, lo que no es fácil de encontrar es aparcamiento… Al final, optamos por un parking cerrado carísimo (34 euros por día) Lo encontramos gracias al señor recepcionista del hotel, que es muy amable y que además me supone un reto lingüístico (habla francés con acento árabe) Hoy puedo decir: ¡Reto superado! El hotel es un poco cutre, pero está céntrico y como he dicho, el recepcionista es muy amable. Por lo menos, la habitación ya está preparada cuando llegamos aunque aún no son las dos. Lo que nos ha costado es venir desde el parking al hotel con las maletas… ¡Cómo pesan! Ya en la habitación me encuentro contenta porque me doy cuenta que he entendido todos los acentos que me he ido encontrando por Francia (bretón, normando, parisino) Tenía miedo de no poder entender el acento parisino, que dicen que es difícil, pero al final lo he hecho…  Incluso, como dije antes, el acento árabe… De esta forma, asumo que hablo y entiendo el francés tan bien como creía (tengo el C1) y la verdad es que eso me hace muy feliz… En fin, comemos un poco y nos dirigimos a comprar y a dar un voltio por mi querido París. Vamos andando hasta Le Forum des Halles y según entro en las diferentes tiendas de dicho centro comercial, mi felicidad (¿qué queréis? Me han educado en el consumismo) ya se hace completa… JAJAJAJAJAJA

3. PARÍS (HOTEL)-PARÍS (CENTRO)

Esta vez, me parece que es necesario que transcriba fielmente las notas que tomo en mi agenda porque lo resumen todo perfectamente: “Oh là là, Paris comme je t’aime et comme tu m’as manqué!! Las compras han resultado ser geniales porque me he encontrado con ropa muy bonita (más que en España, o eso me parece a mí) y asequible. La verdad es que ya me hacía falta…  Me he comprado un montón de ropa para todo el año (otoño, invierno y primavera) Además, para variar, los vendedores de París son simpáticos… ¿O seré yo, que ahora veo la vida de color de rosa?” Hasta cuando una paloma me da literalmente un torta en la cara (¡qué atrevidas son las palomas en París!) me sigo sintiendo feliz. Compro, por si alguien está interesado, en las tiendas de: New Look, Etam y Tally Weijl.

Después de eso, volvemos al hotel, cenamos rápidamente y vamos hasta la Ópera andando. Allí, cogemos el metro hasta la Torre Eiffel, que me encanta y que de noche está preciosa (incluso más) con todas las luces y tal. Pese a que ya es tarde, los alrededores de la Torre están llenos de gente y de vendedores ambulantes (¡qué pesados!) de “toures eiffeles” en miniatura y souvenirs varios. Saco un montón de fotos a la Torre EiffelDCF compatable JPEG Img deleitada, y de tanto poner la cabeza hacia arriba para mirarla, me empieza a doler el cuello… Jajajajaja. Por cierto, he de decir que aquí en París nadie respeta los semáforos. Y además, como ya he indicado otras veces, París es una ciudad de contrastes (con pobres, turistas, ricos, etc. todos mezclados…) Aun así (o por ello), ¡me encanta! No sabéis (o quizás sí) qué bonita está la Torre Eiffel de noche, de verdad, no puedo dejar de mirarla… Qué bien se está en un banquito de noche frente a la ella… ¡Ojalá estuviera así toda la vida!

Cuando ya no podemos más (nunca en mi vida he alcanzado estos niveles de cansancio), nos volvemos al hotel tras cien mil paradas de metro y dos trasbordos.

Éste es el penúltimo fragmento de mi viaje a Francia de este verano… ¡En el próximo post, con toda la pena de mi corazón, ya terminaré de contároslo entero! Me va a dar pena dejar de narrarlo porque eso significará que definitivamente ya se ha acabado…

En fin, ¡hasta la próxima!

Acerca de AGRO

Me gusta aprender. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que viajando?
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2 respuestas a NORMANDÍA, HISTORIA VIVA Y COMPRAS POR PARÍS (VERANO 2013)

  1. Aquileana dijo:

    Magnifico blog, me encanta seguir tus recorridos.
    Gracias y saludos para vos, Aquileana🙂

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