PARÍS Y BURDEOS: NO SÓLO MODA (VERANO 2013)

(Con retraso debido a mi rutina universitaria, pero ahí va:)

Día 10: FONTAINEBLEAU-PARÍS

1. PARÍS (HOTEL)-FONTAINEBLEAU (PALACIO)

Madrugamos otra vez y para más inri, el desayuno es cutre y escaso. Una vez que se llega a Fontainebleau es muy fácil encontrar el palacio (hay muchas indicaciones) La entrada normal cuesta 11 euros y la reducida de estudiante, jubilado, etc. 9 euros. A eso, hay que sumarle los dos euros que cuesta cada audioguía. El palacio es precioso LE_GRA~1 y todas sus salas super vistosas y ricas DCF compatable JPEG Img en adornos. Verdaderamente es un testimonio vivo de la Historia, sobre todo de Napoleón (uno de sus más ilustres moradores, en la foto podéis ver su famoso traje con sombrero DCF compatable JPEG Img) El parque de detrás del château es una maravilla (¡y enorme!) Pasear por él aun lloviendo (como nos ocurre a nosotros) es estupendo. La fuente de Napoleón en mitad del parque es espectacular. El estanque del château, al lado del parque, es igualmente precioso y cuenta con pequeñas barquitas (para cuando hace buen tiempo, supongo) Respecto a la afluencia de turistas, he de decir que hay bastante gente pero sin llegar a ser agobiante. Algo influirá también el hecho de que es domingo y hace mal tiempo. Físicamente, me encuentro muy cansada, y me digo que cuando vuelva a casa, estaré una semana en coma en la cama. El aparcamiento de Fontainebleau es un poco caro, pero sin llegar a los extremos de París (¡por suerte!) Comemos saliendo de Fontainebleau en el coche (porque lo teníamos comprado de ayer, aunque comer en Fontainebleau es bastante barato por lo que vemos) y volvemos a París a buscar un aparcamiento más económico del que estuvimos ayer. Después, daremos un voltio por la ciudad (para comprobar si un domingo hay ambientillo por París)

2. FONTAINEBLEAU (PALACIO)-PARÍS (CENTRO)

En París, nos encontramos con bastante ambiente y bastantes tiendas abiertas… Por supuesto mucho más que en el resto de Francia e incluso de Europa. En España desde luego, pocas tiendas abren en domingo… Yo, ya que estoy, aprovecho para comprarme una chaqueta de camuflaje rebajada y una camiseta en la tienda Côté à Côté. El resto de la semana hay tiendas y supermercados que abren hasta medianoche e incluso 24 horas. París es como Nueva York para Estados Unidos, la ciudad más viva y rebosante de gente. Al dar un voltio por el boulevard Saint Michel, el barrio latino, Notre Dame, la zona del Louvre, etc. pasamos por el Pont des Arts DCF compatable JPEG Img, lleno hasta la extenuación de candados y mensajes de amor en todos los idiomas DCF compatable JPEG Img. ¡Es una estampa la mar de curiosa! Me pregunto si con todo ese peso el puente no cederá… ¡Espero que no conmigo cruzándolo! En nuestro paseo por París de esta tarde me encuentro otra de las cosas que me gustan de la ciudad: que no deja de sorprenderme. Cerca del barrio latino, después de cenar en el Mc Donald’s, descubro una tienda llamada Boulinier que vende discos y libros usados… Los libros, pertinentemente clasificados por edades y géneros, cuestan 0, 20 euros cada uno… Sí, sólo 20 céntimos. Normal que hay gente que llene un carro entero de libros. Yo, a punto de entrar en shock anafiláctico de la emoción, me compro dos libros (uno juvenil y otro adulto) para poner a prueba una vez más mi nivel de francés. Pago con las vueltas del Mc Donald’s (40 centimillos) y me da hasta vergüenza, porque probablemente la bolsa con el logo de la tienda en que me entrega los libros sea más cara… Me arrepiento de haberme comprado dos horas antes la revista Marie Claire, porque me costó dos euros y es mucho más fina que los libros de veinte céntimos.

El paseo resulta ser super agradable por el ambiente que se respira pese a ser domingo (quien lo hubiera dicho) Incluso, en el jardín de las Tullerías, junto a la noria, han puesto un montón de barracas (en las que yo nunca subiría porque me muero del miedo y de la impresión) Sólo oír los gritos de los valientes que se han subido a las atracciones más bestias ya me da cosilla…. Soy una cobarde Jajajajajaja. Una atracción llamada “La Boule” me parece especialmente terrorífica. Otro día si me acuerdo ya os contaré en qué consiste…

Sigue lloviendo, pero pese a ello, todo está precioso… Desde luego, ¡qué bonito está el Sena con toda la niebla y la llovizna! Y el Louvre, también está de postal. No quiero ser pesada, pero, ay, París… ¡Cómo me gusta! Si es que aún no me he ido de la ciudad, y ya la estoy echando de menos… En todas las circunstancias y de todas las maneras, ¡me encanta París! Paris, je t’aime!!

DÍa 11: BURDEOS

  1. PARÍS-BURDEOS (HOTEL)

Adiós París… Ay, ¡qué pena! Me pongo canciones francesas antiguas mientras salimos en coche de París y me pongo un poco nostálgica. Me recupero pensando que mis vacaciones aún no han acabado y que me queda por conocer una ciudad maravillosa: Burdeos.

Burdeos es una ciudad enorme, más grande de lo que me esperaba. Comemos dos horas antes de llegar porque es un viaje largo. Gracias a Dios, no se me hace tan sumamente largo porque voy leyendo un libro de los que compré en París por 20 céntimos. El libro se llama “Le Parisiens” y aunque es un poco antiguo, es bastante divertido. No obstante, como sigue un tono irónico, es difícil de leer por el vocabulario (es un poco rebuscado). Pero así es cómo se mejora en un idioma extranjero…

2. BURDEOS (HOTEL)-BURDEOS (CENTRO)

Burdeos es una ciudad hiper grande, muy bonita, llena de gente (muy elegante), casi más que en París. Por un momento, me siento fuera de lugar con mis ropas de guiri… Jajajajaja. Burdeos es una ciudad ideal para comprar por sus muchas tiendas a todo tipo de precios (carisísimas y baratas) Esta tarde me he probado varios trapitos, pero aún no me he decidido por nada. Mañana si se tercia, volveré a comprar algo. Damos una vuelta por el casco histórico como solemos hacer en todas las ciudades nuevas que conocemos viendo los monumentos más destacados DCF compatable JPEG Img (que a juego con la ciudad, son enormes) Por suerte, aunque Burdeos es una ciudad grandísima, no hay que andar excesivamente (todo lo destacado está junto en la misma zona, incluida la catedral) y con el mapa que te dan en la oficina de turismo (en la que hablan español), se llega a todos los lados. El hotel de Burdeos es correcto, mucho mejor que el anterior, aunque no hablan español y tengo que hacer práctica de francés otra vez. Una vez más, nos dan una habitación así-así, pero como nos quedamos sólo una noche tampoco pasa nada. Será que nos ven cara de tontos o que no le caen bien los españoles…

Después de dar una vuelta “monumental” por Burdeos, compramos en el Carrefour la cena y la comemos en la habitación. Después de cenar, volvemos a salir para dar otro voltio más relajado, puesto que ya hemos visto lo más importante de Burdeos. Así, podemos disfrutar mejor del ambientillo y del anteúltimo día de vacas… ¡qué asco volver después a la rutina! Lo único que se echa de menos estando de vacaciones es la conexión a Internet para estar comunicada y a los amigos y familia (sobre todo los abuelos). Paseamos un poco por el puerto, espectacular, adornado con luces y en el que descansan enormes transatlánticos y a su vez, modestas embarcaciones. Esta noche hay un barco gigante, que adornado con luces, le da un toque lujoso al puerto. Los pasajeros descansan ya en sus camarotes, que nosotros observamos desde la tranquila orilla. Por el paseo del puerto, sólo se ven algunas personas paseando y un grupito de jóvenes pintando.

Después del paseo, nos vamos a dormir porque estamos exhaustos. Mañana será otro día, concretamente el último. ¡Qué pena!

Día 12: BURDEOS-CASA

  1. BURDEOS (HOTEL)-BURDEOS (CENTRO)

Damos una última vuelta por el centro de Burdeos y me vuelvo a probar la ropa que estuve mirando ayer corriendo. Burdeos es una ciudad de contrastes, con gente de aspecto adinerado y “alternativos” paseando por los mismos lugares. El desayuno del hotel es algo escaso, una vez más… Decía en un post anterior que el del Novotel era un desayuno normal, pero ahora me doy cuenta que el desayuno de Novotel fue super grande y variado en comparación con el de los otros hoteles de Francia, como éste de Burdeos.

En Burdeos, como ya os comenté, hay muchas tiendas a todos los precios. Yo, de hecho, me he comprado tres vestidos y un pantalón. ¡Me estoy pasando del presupuesto! Ya vale… Jajajajaja. Dando la ultimísima vuelta por Burdeos, me he comprado también unos botines preciosos, pero ya no más…Bueno sí, un paquete de conos 3D, que la tripa no me deja de sonar.

2. BURDEOS (CENTRO)-CASA

Vamos al parking donde teníamos el coche aparcado desde el día anterior porque han pasado las 24 horas y arrancamos para casa. Paramos en un área de servicio a comer al poco de salir de Burdeos y después ya vamos todo seguido a casa. No me duermo, pero me siento especialmente cansada y un poco triste porque se acaban mis vacaciones definitivamente. Lo primero que haré al llegar será mirar los mails, llamar a los abuelos y ¡¡dormir!! Ya tendré tiempo después de pensar en la rutina, la universidad, etc.

FIN

Éste es el último fragmento de mi viaje a Francia de este verano… ¡Qué penita me da haberlo contado todo ya! Además, ya me encuentro en plena rutina universitaria de nuevo (como os he comentado al inicio de la entrada) pero prometo seguir escribiendo en el blog y, de hecho, ya tengo un par de ideas para nuevos posts.

Lo que es seguro es que:

¡Hasta la próxima!

Acerca de AGRO

Me gusta aprender. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que viajando?
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