EL CAMINO ESPAÑOL: TERCERA PARADA (EL PASO DE LOS ALPES)

Tras salir de Milán, en la Lombardía, los Tercios Españoles debían atravesar la colosal Cordillera de los Alpes para poder llegar a Centroeuropa para allí apoyar a los aliados de la Casa de Austria y poder intervenir militarmente en las Guerras de Religión en Alemania, Francia, Austria, Dinamarca, Flandes y los distintos escenarios bélicos en los cuales, de forma ininterrumpida, España intervino durante la totalidad de los siglos XVI y XVII. En estas guerras de religión tubo especial relevancia la Guerra de los 30 años (1618-1648), a la cual, se puso fin mediante la Paz de Westfalia, pero los Tercios siguieron llegando a Centroeuropa pasada esa paz, ya que estuvieron inmersos en otros conflictos bélicos.

Para atravesar los Alpes, los tercios salían de Milán, bordeaban el Lago de Como y emprendían las carreteras  y caminos que llevaban al “Paso de Suizos”, por los pasos del Gran Bernardo

y el Pequeño Bernardo

en Las Dolomitas , en la Valtelina y la Engadina Italo-Suiza. Estos pasos, algunos a más de 2.000 metros de altitud, eran totalmente intransitables a lo largo de gran parte del año, y apenas se podían pasar en verano debido a las fuertes nevadas que se acumulan en esas cotas. Para proteger el paso, se crearon fortalezas como el Fuerte de Fuentes, Bergoglio, etc. Una vez pasados los Alpes, los Tercios llegaban a terreno en muchos casos hostil, y se dirigían, o bien luchar a Flandes y el palatinado, o bien a luchar en Alemania a favor de la Causa Católica en las Guerras de Religión.

Hoy en día, lo más típico en los Alpes italianos y suizos son los deportes de nieve, sobre todo el esquí, en invierno; y el senderismo en verano.

No obstante, hay más que eso. Así, después de esquiar, o tras una caminata por las montañas, hay pocas cosas tan agradecidas como sumergirse en aguas termales. En la región de los Alpes suizos, existen numerosos balnearios, y muchos de ellos están situados a pie de pista, como en Leukerbad.

Por otra parte, en los Alpes suizos es posible realizar una actividad de invierno que no es fácil practicar en otros países y que encanta a los niños: descenso en trineo. Está permitido subir el trineo en el telesilla para luego bajar por unas pistas especialmente señalizadas para trineo. Los trineos se alquilan allí mismo y el precio es bastante asequible. Algunos lugares recomendables donde hacerlo son Diablerets y Grindenbald.

Si se quiere un plan más tranquilo que un gran centro invernal de esquí, se puede alquilar un chalet en uno de los pintorescos pueblecitos de la región con sus casas de madera, olor a chimenea y entorno cubierto de nieve.

Los chalets baratos no son complicados de encontrar en los Alpes suizos, especialmente si uno consigue juntar un grupo grande de personas. Además, salir de casa con los esquís puestos es lo más cercano al paraíso para un amante de los deportes de invierno.

Los Alpes italianos, por su parte, destacan sobre todo por su gran riqueza turística. Se ubican en diversas regiones que explorar, entre los que destacan el Piemonte, que cuenta con el recorrido de la Via Alpina, casi mil kilómetros de senderos y caminos de herradura con refugios equipados, y con el Parque Nacional de Gran Paraíso, que permite realizar gran cantidad de deportes de montaña, como esquí de fondo, escalada en cascadas de hielo, esquí alpino, trekking, etc.; el valle d’Aosta, en el que hacer “cosas diferentes”, como una ruta del vino, pues ahí se encuentran los viñedos más altos de Europa; Lombardía, en la que destacan las cascadas de Acquafraggia, Degli Alberi, etc; Veneto; Trentino, donde mezclar la cultura de montaña y mediterránea, es el destino ideal para los amantes de los deportes al aire libre: montañismo, senderismo, Nordic Walking, deportes acuáticos, vela, windsurf… en los lagos, y rafting y barranquismo en los ríos rápidos; Alto Adige, donde destaca el Parque Nacional del Stelvio, el mayor de los parques nacionales italianos, cuya variedad morfológica da lugar a una gran diversidad de ecosistemas; y finalmente, Friuli Venecia Giulia.

Acerca de AGRO

Me gusta aprender. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que viajando?
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